Mercado Común

¿Qué es el mercado común?

El Mercado Común es un acuerdo formal entre países, por el cual se forma un grupo en el que todos los miembros adoptan la misma tarifa, aplicable al comercio exterior entre ellos.

En un mercado común, se fomenta el libre comercio de bienes y servicios, además de la libre circulación de personas y capitales a través de las fronteras. Este tipo de acuerdo está destinado a fortalecer las economías de los países involucrados.

El Mercosur  es un ejemplo del mercado común.

Historia del mercado común

El primer hito importante en la historia del mercado común fue la creación de Benelux, un bloque económico que reunió a Bélgica, Holanda (Países Bajos) y Luxemburgo, en 1943.

El siguiente paso fue la firma de un tratado entre Francia y Alemania Occidental, en 1951, creando la Comunidad Europea del Carbón y del Acero. Más tarde, Italia y los países del Benelux también ingresaron a la Comunidad.

Otro hito importante se produjo unos años más tarde, con la firma del tratado que creó la Comunidad Económica Europea (CEE), que, por cierto, también se conocía como el Mercado Común Europeo. Este tratado fue firmado el 25 de marzo de 1957 por seis países: Francia, Alemania Occidental, Italia, Holanda, Bélgica y Luxemburgo.

La CEE entró en vigor en enero de 1958. Eventualmente se convirtió en la formación de la Unión Europea , posiblemente el mayor mercado común hasta la fecha.

Requisitos para un mercado común

Para la formación de un mercado común entre un grupo de países, se deben observar tres condiciones.

La primera condición es la eliminación o reducción de cualquier barrera que impida la importación y exportación de bienes y servicios entre los países miembros.

La segunda condición es que las restricciones existentes (como los aranceles) deben ser mutuas, aplicadas por igual por todos los países miembros.

La tercera condición es que la relación no se limita a los productos, sino que también incluye los medios de producción. En otras palabras, además del libre comercio de bienes y servicios, también debería haber libre circulación de mano de obra (personas) y capital entre los países miembros.

Si no se cumple una de estas condiciones, no podemos decir que existe un mercado común. Por ejemplo, si tres países se unen para promover el libre comercio entre ellos, pero no implementan medidas para la libre circulación de personas y capitales, tienen una Unión Aduanera, pero no un Mercado Común.

Ventajas del mercado común

La formación de un mercado común entre países tiene el potencial de beneficiarlos de varias maneras.

Primero, como el mercado común implica necesariamente la libre circulación de los medios de producción, esto lleva a una asignación más eficiente de estos medios de producción. Como resultado, las economías crecen y se fortalecen.

En segundo lugar, esta eliminación de fronteras expande el mercado de consumo en cada país, aumentando la demanda. De esta manera, las empresas tienen más posibilidades de expandirse.

En tercer lugar, la competencia también es más feroz. Como consecuencia, las empresas con problemas terminan abandonando el mercado, lo que beneficia a los consumidores, que podrán comprar a los mejores proveedores.

Riesgos comunes del mercado

A pesar de sus ventajas, un mercado común también puede presentar riesgos.

El primer riesgo es que, si los países miembros se encuentran en situaciones socioeconómicas muy diferentes, los más frágiles pueden sufrir. Por ejemplo, sus compañías nacionales perderán espacio para productos importados (que llegarán a un precio competitivo, gracias a la eliminación de barreras), mientras que su población migrará a gran escala a otros países.

Otro riesgo grave está relacionado precisamente con esta tendencia de personas que se mudan a un determinado país en el mercado común, debido a las mejores condiciones de vida que ofrece. El problema es que, con el aumento de la población como resultado de la migración, estas condiciones pueden terminar empeorando, debido a la falta de capacidad para servir a todos. Luego, los salarios disminuyen y los servicios públicos, como la salud y la educación, se vuelven ineficientes.